Un poder permite a alguien actuar en su nombre — vender, firmar, cobrar, representar. Su fuerza reside en una sola cosa: una firma que nadie puede discutir.
El poder especial cubre un acto definido y es el preferido de las autoridades; el general delega ampliamente y merece prudencia. Suministramos redacciones tipo limpias para ambos.
Registros, bancos y tribunales extranjeros aceptan un poder porque un notario suizo certificó su firma en él. Esa certificación exige una cita breve — que organizamos y preparamos.
Añada la apostilla (países de La Haya) o la legalización consular al mismo pedido; si el país exige traducción, la traducción jurada también puede certificarse y apostillarse.
Un poder vive hasta su revocación. Guarde copia, anote el portador y revoque por escrito al terminar la misión — podemos legalizar la revocación igual.